Análisis de líquido abdominal o torácico

¿Qué es?
El estudio del líquido libre de cavidad (abdominal o torácico) clasifica el derrame en transudado o exudado y, mediante la citología del sedimento, orienta o confirma su causa. Es una de las pruebas más rentables para acotar el diagnóstico de un paciente con efusión.

¿Para qué sirve?
La clasificación del líquido divide de entrada las causas en dos grandes grupos: un transudado orienta hacia procesos cardíacos, hepáticos, renales o por hipoproteinemia; un exudado, hacia procesos infecciosos, inflamatorios o neoplásicos. La citología añade el diagnóstico de fondo cuando identifica bacterias, células neoplásicas u otros hallazgos. Con esto se acota el diferencial y se orientan las pruebas siguientes.

¿Qué medimos?
La bioquímica se realiza en paralelo sobre el líquido y sobre el suero, para poder establecer relaciones líquido/suero, que son más informativas que los valores aislados:

  • Proteínas totales (en líquido y en suero).

  • Lactato deshidrogenasa – LDH (en líquido y en suero).

  • Albúmina (en líquido y en suero).

  • Glucosa (en líquido y en suero).

  • Recuento de leucocitos en el líquido.

A partir de estos valores se calculan las relaciones líquido/suero de proteínas, LDH y albúmina, que junto con el recuento celular permiten clasificar el derrame. De forma orientativa, las relaciones bajas de proteínas y LDH con recuento celular bajo apuntan a transudado, y las relaciones altas con recuento elevado, a exudado; la glucosa tiende a descender en exudados de origen infeccioso o inflamatorio. El frotis del sedimento celular se destina a la citología.

¿Qué muestras enviar?

  • Líquido cavitario en tubo con EDTA, para recuento celular y citología.

  • Líquido cavitario en tubo seco (sin anticoagulante), para bioquímica y eventual cultivo.

  • Suero sanguíneo del mismo paciente, tomado el mismo día, indispensable para comparar las bioquímicas de líquido y suero.

  • Si es posible, frotis del sedimento realizados en el momento de la obtención.

Cuidados de conservación y envío

  • Remitir refrigerado (≈4 °C) y procesar lo antes posible.

  • No congelar la muestra destinada a citología y recuento.

  • Realizar los frotis cuanto antes: las células se degradan en el tubo y un retraso compromete la lectura.

  • Identificar y separar cada fracción según su finalidad.